La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha autorizado el inicio del ensayo clínico de Fase I del fármaco AP-2, un potencial medicamento para la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) descubierto en el Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CIB) del Consejo Superior de Investigaciones Científica (CSIC), organismo adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

El grupo de investigación del CIB-CSIC está liderado por Ana Martinez y Carmen Gil, investigadoras adscritas a CIBERNED y participantes en el proyecto SEEDS-ALS. En la fase de investigación   de la nueva molécula también participaron otros miembros de CIBERNED de la Universidad Complutense de Madrid

El ensayo se llevará a cabo por la spin off del CSIC Molefy Pharma (Grupo Arquimea), compañía que  tiene licenciada la patente de AP-2 propiedad del CSIC para el desarrollo de este fármaco. Está previsto que comience el próximo mes de abril con la evaluación de seguridad y farmacocinética en voluntarios sanos, y en enero de 2027 se espera iniciar la siguiente fase con la administración en pacientes.

En octubre de 2025, la EMA (European Medicines Agency) designó al medicamento AP- 2 desarrollado por el Grupo de Química Médica y Biológica Traslacional que dirigen Ana Martínez y Carmen Gil en el CIB-CSIC como medicamento huérfano. Esta designación, concedida a tratamientos destinados a enfermedades raras o con escasa rentabilidad comercial, supuso la validación de su potencial terapéutico y el impulso decisivo para el desarrollo clínico.

Ahora, tras la autorización de la AEMPS, comenzará la Fase I del ensayo clínico con su administración a 70 voluntarios sanos para evaluar su seguridad y farmacocinética, es decir, cómo se absorbe, distribuye, metaboliza y elimina el fármaco en el organismo. Tras esta primera fase, que se desarrollará a partir del mes de abril en la Unidad de Ensayos Clínicos del Hospital Universitario de La Princesa en Madrid, se espera progresar a la Fase Ib, que consistiría en seguir evaluando la seguridad del compuesto para descartar posibles efectos tóxicos, ya en pacientes de ELA.

El fármaco AP-2 pretende restaurar la función de TDP-43, una proteína patológicamente alterada en los pacientes de ELA que provoca la muerte de las motoneuronas (células del sistema nervioso encargadas de transmitir señales desde el cerebro o la médula espinal hasta los músculos) y, consiguientemente, el avance de la enfermedad. El fármaco AP-2 ha logrado revertir la anomalía de TDP-43, restaurando su localización celular adecuada y su función fisiológica, en modelos de ELA, tanto celulares como en animales transgénicos.

«El fármaco que ha obtenido resultados muy positivos en fases preclínicas trata de corregir la dinámica funcional aberrante y tóxica de la proteína TDP-43 alterada en el 97% de los pacientes con ELA y en casi el 50% de las demencias frontotemporales”, explica la investigadora del CIB-CSIC y CIBERNED y cofundadora de Molefy Pharma, Ana Martínez. El objetivo del fármaco, que se administrará por vía oral, es corregir la mala localización celular de esta proteína recuperando sus funciones fisiológicas.

Para ello, el equipo investigador diseñó una molécula que bloquea la quinasa CK1, una enzima que modifica la proteína TDP-43 mediante un proceso llamado fosforilación. “En pruebas en modelos celulares, observamos como TDP-43 tendía a recuperarse, podía volver al núcleo y recuperar su función. Además, en modelos animales modificados genéticamente para expresar la proteína TDP-43 también obtuvimos resultados prometedores. Aunque todavía es pronto, si se reprodujeran estos datos, el fármaco podría ralentizar la enfermedad, e hipotéticamente frenarla”, destaca Carmen Gil.

ELA, una enfermedad sin tratamiento

La Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) es una enfermedad neurodegenerativa que provoca la muerte progresiva de las motoneuronas, causando la pérdida de movimiento en los músculos y, por tanto, la capacidad del paciente de moverse, hablar, comer, e incluso respirar. A día de hoy, esta enfermedad considerada rara no tiene cura y la esperanza de vida desde su diagnóstico se encuentra entre los cinco y seis años. Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), entre 4.000 y 4.500 personas padecen esta enfermedad en España y cada año se diagnostican entre 900 y 1.000 nuevos casos.

Para el tratamiento de la ELA esporádica (la forma más común de la enfermedad, causante de en torno al 90% de los casos) solo existe un fármaco aprobado en Europa, el riluzol, un medicamento paliativo que mejora la sintomatología y alarga la esperanza de vida ente tres y seis meses. Por ello, el inicio del ensayo clínico de AP-2 supone un avance en la investigación y un hito relevante en la búsqueda de una cura definitiva.